Chistes de deudas

Medio mundo le debe a otro medio… o, todo el mundo le debe a unos pocos. Mientras pagamos lo mejor es reír con estos Chistes de deudas.

La visión doble

Están bebiendo los dos borrachos en el bar, uno exclama en medio de su borrachera:
-¡Compadre! ¡Veo doble!
El otro saca un billete de cincuenta mil pesos y le dice:
-¡Tome le pago los cien mil pesos que le debo!

La amenaza del cobrador

Estaba cansado de perseguir a Gallo Tapa’o para que le pagara una deuda que tenía, así que aquel día se lo encontró y le dijo muy enfadado:
-¡Gallo Tapao si no me paga el cheque se lo voy a pasar al juzgado!
Gallo Tapao responde descaradamente:
-¡Páselo!, ¡yo allá tampoco tengo cuenta!

Falta de dinero a la italiana

-¿Te vas de vacaciones a Italia Pablo?
-No. ¿Por qué lo dices?
-Dijiste que te ibas de verano a la Provenza.
-Provenza no, pobreza. 

¿Con deudas y tranquilo?

-¡Pues yo debo mil millones de pesos y duermo como un bebé!
-¿Debes mil millones de pesos y duermes como un bebé? ¡no entiendo!
-Si. Anoche por ejemplo dormí como un recién nacido…. ¡cada media hora me despertaba a berrear!

Puntualidad al pagar las deudas

Decía el descarado:
¡Soy tan puntual en mis negocios que si no puedo pagar una deuda a tiempo, prefiero no cancelarla!

¿Las deudas te quitan el sueño?

No paraba de dar vueltas en la cama aquel hombre. A las cuatro de la mañana su esposa no aguanta más y le pregunta enojada:
-¿Qué te pasa? ¡No puedo dormir sintiéndote dar vueltas en la cama toda la noche!
-Es que le debo medio millón de pesos al vecino, ¡mañana se los tengo que pagar y no sé como!
La mujer, sin pensarlo dos veces, se para, va hasta la ventana, la abre y grita a hacia la casa de al lado:
-¡Oiga vecino! ¡Sepa que mi esposo no tiene con qué pagarle el medio millón de pesos que le debe!
Se dirige nuevamente a la cama y le dice a su esposo:
-¡Ahora sí! ¡duérmete! ¡que ahora el que no podrá dormir es él!

Qué hacer con tantas deudas

PabloRemalas estaba tan endeudado que un día toma la fatídica y nada recomendable decisión de suicidarse. Se va para el puente del pueblo, se amarra una piedra al cuello. Cae al fondo del río pero dos minutos mas tarde sale del río corriendo a esconderse aún con la roca al cuello. Una señora le pregunta:
-Pablo, ¿No disque te ibas a suicidar?
-Si. ¡Eso intentaba!
-¿Y?
-¡Es que en el fondo del río hay un hombre buceando y a ése le debo dos millones de pesos!

Un hombre tiene palabra

-Don Cachaqueano, es que vengo por lo de la “deudita aquella”
-¿La deudita aquella? ¡Ah sí! mira, ¿por qué no vienes el próximo sábado?
–¡Pero si eso me dijo la semana pasada!
–¿Se fija? ¡Es para que te des cuenta que soy hombre de una sola palabra!

Deudor moroso de arriendo

Parecía como si fuera El señor Barriga cobrándole la deuda a Don Ramón porque al igual que la afamada serie de humor, este hombre le debía catorce meses de renta. Así que llega a cobrarle:
-Don Cachaqueano, es que vengo a que me pague el arriendo. Estoy tan decidido que si no me paga voy a tener que emprender acciones judiciales para echarlo de aquí!
-¡No me haga salir de aquí!  Mire, ¡mejor si quiere súbame el alquiler!

¿El tiempo hará olvidar?

Nuevamente el cobrador llega a la puerta de don Cachaqueano quien le ha “capoteado” una deuda hace rato:
-¡Don Cachaqueano, es que vengo por lo de la deudita aquella!
-¿La deudita aquella? ¡Ah! ¡Si! ¿Usted ha oído el refrán que dice que el tiempo es oro?
–Claro que si don Cachaqueano.
-Bueno, pues… ¡Que el tiempo le pague!

Cómo respaldar una deuda con una letra

Le debía mucho dinero al acaudalado del pueblo a quien, como garantía le había firmado una letra. Aquel día corrió con el infortunio de encontrárselo en la calle. Obviamente este le increpa:
-¡Oiga! ¿Qué hubo de la letra?
El descarado deudor responde:
-Ahí, ¡mejorándola a punta de planas!