Mi esposa se siente ignorada
-Carlos, ¡Me siento ignorada! ¡Quiero el divorcio!
-Y yo a ti más, ¡amorcito!
-Carlos, ¡Me siento ignorada! ¡Quiero el divorcio!
-Y yo a ti más, ¡amorcito!
Dos jovencitas hablando:
-Pues me conseguí un novio que estoy empezando a amar y me interesa mucho.
-¿Quién es?
-Juan.
-¿Juan? ¿Y qué te atrajo de Juan?
-Que tiene estudios.
-¿Estudios? Si yo lo he visto hablar y escribir y bastante bruto.
-No entiendes: tiene estudios, apartamentos, casas, lotes, fincas etc.
-¿Y tú tienes novia?
-Si. Pero vive en otra nación.
-¿En qué nación?
-En mi imagi-nación.
La esposa le dice al marido:
-¡Tengo tanto que contar..!
-Bueno, ¿Y tiene que ser a mí?
-¿Qué haces mi amor?
-Aquí pensando.
-¿Pensando en mí?
-dije pensando, ¡no perdiendo el tiempo!
¿Saben quién estuvo toda la noche: márqueme y márqueme?
-¡El caucho del calzoncillo!
Un amigo le comenta a otro buscando un poco de orientación en el amor:
-Estoy enamorado de esa muchacha, pero no creo que tenga suficiente dinero como para hacerla feliz.
-Pero, ¿luego no tienes 3 cabras y cuatro toros?
-Y cinco vacas…
-Ah bueno, ¡pero ya tienes mucho “ganado!”
La muchacha dijo:
-¡Yo solo busco alguien que me quiera!
Pablo le respondió:
-¡Pero yo te amo!
-No. Pero usted no Pablo… ¡otro!
El enamorado muchacho le dice a la bella chica:
-Te voy a hacer un pregunta pero tienes que contestar rápido.
-Dale.
-¿Quieres ser mi novia?
-Rápido.
-Mi amor ¿estoy gorda?
-Aléjate un poco para poder verte completa… ¡más!