Chistes buenos

Imagen chistes buenosPara todos los gustos y según el gusto son Buenos Chistes para que disfrutes en todo tiempo.

Falta de memoria en la tienda

Al entrar a la tienda el hombre pregunta:
-¿Tiene pastillas para la memoria?
-Si
-Déme un purgante.
-Pero… ¡si me pidió para la memoria..!
-¡Deme 5 aspirinas dije!

Lo que por agua vino…

La esposa se queja ante su esposo:
-Qué inseguridad tan tremenda con estas muchachas de servicio de hoy en día!
-¿Por qué dices eso?
-Imagínate que la Merceditas se robó todas las toallas que nos habíamos robado en el hotel!

La conversación entre los alimentos

El brócoli dijo:
-¡Yo parezco un arbolito!
Dijo la nuez:
-¡Yo parezco un cerebro!
Se quejó la salchicha:
-¡Ay!, ¡a mí no me gusta este juego!

Entender perfectamente a un amigo

-Estoy triste, ¡mi novia me engañó con mi mejor amigo!
-¡Te entiendo perfectamente!
-¿También te ha pasado?
-No, ¡pero también hablo español!

Acostarme contigo

El enamorado le dice a la enamorada:
-¿Quieres acostarte conmigo?
-No.
-¿Y de pie?

Conferencia sobre el alcoholismo

El policía detiene en horas de la madrugada a un borracho:
-¿Para dónde va usted señor en ese estado de ebriedad tan tremendo?
-Voy a escuchar una conferencia sobre la importancia de dejar de beber, del daño que el alcohol causa en las personas, de la pobreza que trae en la familias el beber alcohol.
-Caray señor, ¿Y quién puede dictar una conferencia así a estas horas de la madrugada?
-¡Mi esposa!

Las campanadas del reloj

-Compadre, ¡ayer llegué a mi casa a las 12  y mi mujer me daba un garrotazo por cada campanada del reloj!
-¿Y qué vas a hacer hoy compadre?
-¡Llegar a la una!

Los regalos a los tres yernos

La suegra tenía tres yernos que parecían quererla mucho. Un día sale a caminar por el barrio donde había un hermoso lago un tanto resbaladizo en sus bordes y profundo en el centro. La acompaña el menor de los yernos quién al ver que la señora se ha resbalado y ha caído al pozo no duda en lanzarse a salvar la vida de su suegra aún a riesgo de la propia. Al día siguiente el muchacho encuentra una camioneta nueva con una inscripción en el parabrisas que decía: “Qué lindo detalle, aquí tienes esto de parte de tu suegra”.
Una semana más tarde la señora camina con otro de sus yernos por el mismo peligroso lugar y vuelve a resbalarse, el muchacho sin dudarlo y copiando la actitud de su hermano se lanza inmediatamente a rescatar a la señora. Al día siguiente, así como lo había hecho la primera vez, el muchacho encuentra una camioneta estacionada frente a su casa con la inscripción: “¡Qué lindo detalle! Aquí tienes esto de parte de tu suegra”.

Parece que la señora no aprende de sus accidentes pasados, pues una semana más tarde camina con el mayor de sus yernos por el mismo lugar, se resbala y cae al lago; pero a diferencia de sus hermanos el hombre se tira al piso a patalear de risa mientras ve como la señora se ahoga.
Al día siguiente el hombre encuentra una camioneta último modelo frente a su casa con la inscripción: “¡Qué lindo detalle! Aquí tienes esto de parte de tu suegro”.

Un verdadero mariscal de campo

-¿A qué te dedicas?
-¡Soy Mariscal de campo!
-¿Juegas fútbol americano?
-No, ¡vendo mariscos a la salida del estadio!

El practicante de equitación

Le preguntaron al deportista Chaguala:
-Gayo Tapao ¿por qué le gusta robarse las cosas?
-Es que tome clases de-Quitación… ¡quitación de carteras, quitación de cadenas!

Vencer al ajedrecista y al boxeador

Decía el hombre a su amigo:
-Soy un gran deportista. Vencí a un boxeador y a un ajedrecista.
-¿En serio? Oye, ¡te felicito!
-Si. ¡Al boxeador lo vencí en ajedrez y al ajedrecista lo vencí en boxeo!

La maratón de los viejitos

El hogar geriátrico organiza una maratón entre los ancianos del lugar. Las calles se llenan de gente para ver a los abuelitos correr. Hasta la emisora local transmite la carrera geriátrica de los abuelos que tienen que dar la vuelta a la manzana.
El locutor narra el final de la carrera:
-Ahí viene encabezando la carrera el anciano de 97 años seguido de la abuelita de 83 que ya casi lo alcanza!
Finalmente el anciano de 97 años cruza la meta, rompe la cinta y levanta con sus últimas fuerzas los brazos. El narrador de la emisora dice:
-¡Y el ganador es el abuelito de la pañoleta roja amarrada al cuello!
El comentarista le corrige:
-¡No! ¡No es una pañoleta roja! ¡esa es la lengua!