Predicación Honrando a mi padre.

 

 

Versículos base de la predicación:

Proverbios 20:20

Al que maldiga a su padre y a su madre, su lámpara se le apagará en la más densa oscuridad.

Proverbios 30:17

»Al que mira con desdén a su padre, y rehúsa obedecer a su madre, que los cuervos del valle le saquen los ojos y que se lo coman vivo los buitres.


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1a Samuel 16

  1. Samuel unge a David
    16 El Señor le dijo a Samuel:
    ―¿Cuánto tiempo vas a quedarte llorando por Saúl, si ya lo he rechazado como rey de Israel? Mejor llena de aceite tu cuerno, y ponte en camino. Voy a enviarte a Belén, a la casa de Isaí, pues he escogido como rey a uno de sus hijos.
    2 ―¿Y cómo voy a ir? —respondió Samuel—. Si Saúl llega a enterarse, me matará.
    ―Lleva una ternera —dijo el Señor—, y diles que vas a ofrecerle al Señor un sacrificio. 3 Invita a Isaí al sacrificio, y entonces te explicaré lo que debes hacer, pues ungirás para mi servicio a quien yo te diga.
    4 Samuel hizo lo que le mandó el Señor. Pero, cuando llegó a Belén, los ancianos del pueblo lo recibieron con mucho temor.
    ―¿Vienes en son de paz? —le preguntaron.
    5 ―Claro que sí. He venido a ofrecerle al Señor un sacrificio. Purifíquense y vengan conmigo para tomar parte en él.
    Entonces Samuel purificó a Isaí y a sus hijos, y los invitó al sacrificio. 6 Cuando llegaron, Samuel se fijó en Eliab y pensó: «Sin duda que este es el ungido del Señor». 7 Pero el Señor le dijo a Samuel:
    ―No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.
    8 Entonces Isaí llamó a Abinadab para presentárselo a Samuel, pero Samuel dijo:
    ―A este no lo ha escogido el Señor.
    9 Luego le presentó a Sama, y Samuel repitió:
    ―Tampoco a este lo ha escogido.
    10 Isaí le presentó a siete de sus hijos, pero Samuel le dijo:
    ―El Señor no ha escogido a ninguno de ellos. 11 ¿Son estos todos tus hijos?
    ―Queda el más pequeño —respondió Isaí—, pero está cuidando el rebaño.
    ―Manda a buscarlo —insistió Samuel—, que no podemos continuar hasta que él llegue.
    12 Isaí mandó a buscarlo, y se lo trajeron. Era buen mozo, trigueño y de buena presencia. El Señor le dijo a Samuel:
    ―Este es; levántate y úngelo.
    13 Samuel tomó el cuerno de aceite y ungió al joven en presencia de sus hermanos. Entonces el Espíritu del Señor vino con poder sobre David, y desde ese día estuvo con él. Luego Samuel regresó a Ramá.
    David al servicio de Saúl
    14 El Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y en su lugar el Señor le envió un espíritu maligno para que lo atormentara. 15 Sus servidores le dijeron:
    ―Como usted se dará cuenta, un espíritu maligno de parte de Dios lo está atormentando. 16 Así que ordene Su Majestad a estos siervos suyos que busquen a alguien que sepa tocar el arpa. Así, cuando lo ataque el espíritu maligno de parte de Dios, el músico tocará, y Su Majestad se sentirá mejor.
    17 ―Bien —les respondió Saúl—, consíganme un buen músico y tráiganlo.
    18 Uno de los cortesanos sugirió:
    ―Conozco a un muchacho que sabe tocar el arpa. Es valiente, hábil guerrero, sabe expresarse y es de buena presencia. Además, el Señor está con él. Su padre es Isaí, el de Belén.
    19 Entonces Saúl envió unos mensajeros a Isaí para decirle: «Mándame a tu hijo David, el que cuida del rebaño». 20 Isaí tomó un asno, alimento, un odre de vino y un cabrito, y se los envió a Saúl por medio de su hijo David. 21 Cuando David llegó, se puso al servicio de Saúl, quien lo llegó a apreciar mucho y lo hizo su escudero. 22 Luego Saúl le mandó este mensaje a Isaí: «Permite que David se quede a mi servicio, pues me ha causado muy buena impresión».
    23 Cada vez que el espíritu de parte de Dios atormentaba a Saúl, David tomaba su arpa y tocaba. La música calmaba a Saúl y lo hacía sentirse mejor, y el espíritu maligno se apartaba de él.

 

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