Los préstamos personales en el banco
El cliente ingresa a la oficina del gerente del banco y le dice:
–¿Aquí hacen prestamos personales?
–Si señor.
–¿Me presta a su señora me hace el favor?
El cliente ingresa a la oficina del gerente del banco y le dice:
–¿Aquí hacen prestamos personales?
–Si señor.
–¿Me presta a su señora me hace el favor?
PabloRemalas llegó al estacionamiento del banco. No estaciona donde deben hacerlo los clientes sino en el parqueadero del gerente, así que el guarda de seguridad sale y le dice:
-Señor, estacionó donde no debe!
Pablo con tristeza dice:
-¡Como que no! ¡Si aquí es donde más debo!
El endeudado hombre entra al banco:
-Buenas tardes, vengo a solicitar un préstamo.
-Muy bien, ¿cuánto necesita?
-¿Cuánto tienen?
Están bebiendo los dos borrachos en el bar, uno exclama en medio de su borrachera:
-¡Compadre! ¡Veo doble!
El otro saca un billete de cincuenta mil pesos y le dice:
-¡Tome le pago los cien mil pesos que le debo!
Estaba cansado de perseguir a Gallo Tapa’o para que le pagara una deuda que tenía, así que aquel día se lo encontró y le dijo muy enfadado:
-¡Gallo Tapao si no me paga el cheque se lo voy a pasar al juzgado!
Gallo Tapao responde descaradamente:
-¡Páselo!, ¡yo allá tampoco tengo cuenta!
-¿Tú crees que en Colombia hay más gente en la extrema derecha o en la extrema izquierda?
-Bueno, ¡creo que hay más en la extrema pobreza!
-¿Te vas de vacaciones a Italia Pablo?
-No. ¿Por qué lo dices?
-Dijiste que te ibas de verano a la Provenza.
-Provenza no, pobreza.
-¡Pues yo debo mil millones de pesos y duermo como un bebé!
-¿Debes mil millones de pesos y duermes como un bebé? ¡no entiendo!
-Si. Anoche por ejemplo dormí como un recién nacido…. ¡cada media hora me despertaba a berrear!
Decía el descarado:
¡Soy tan puntual en mis negocios que si no puedo pagar una deuda a tiempo, prefiero no cancelarla!
No paraba de dar vueltas en la cama aquel hombre. A las cuatro de la mañana su esposa no aguanta más y le pregunta enojada:
-¿Qué te pasa? ¡No puedo dormir sintiéndote dar vueltas en la cama toda la noche!
-Es que le debo medio millón de pesos al vecino, ¡mañana se los tengo que pagar y no sé como!
La mujer, sin pensarlo dos veces, se para, va hasta la ventana, la abre y grita a hacia la casa de al lado:
-¡Oiga vecino! ¡Sepa que mi esposo no tiene con qué pagarle el medio millón de pesos que le debe!
Se dirige nuevamente a la cama y le dice a su esposo:
-¡Ahora sí! ¡duérmete! ¡que ahora el que no podrá dormir es él!