-¿Te vas de vacaciones a Italia Pablo?
-No. ¿Por qué lo dices?
-Dijiste que te ibas de verano a la Provenza.
-Provenza no, pobreza.
Tener un hijo borracho
-Hijo, ¿por qué llegaste borracho anoche?
-¡Yo solo estaba obedeciéndote!
-¿Obedeciéndome? ¿cómo así?
-Si. Tú me dijiste: «embriágate bien»
-¡Idiota! te dije: «abrígate bien!»





