Benito siempre al ir a la tienda tenía una fea costumbre: preguntaba por una cosa pero llevaba otra. Por ejemplo, un día decía:
-Señor tendero, ¿tiene sal?
-Si Benito.
-Entonces deme dos barras de pan.
Cualquier otro día regresaba y preguntaba:
-Señor tendero, ¿tiene leche?
-Si Benito.
-Déme dos kilos de azúcar.
Un día el tendero, cansado de esa fea actitud decide ir a la casa de Benito y hablar con su papá:
-Mire señor, su hijo Benito siempre viene y me pregunta por una cosa pero termina pidiendo otra y eso ya me tiene cansado.
El papá de Benito le contesta:
-¡Qué vaina! disculpe usted. ¡Ahora mismo voy, me quito la correa y le doy dos escobazos!
¿Qué hacer cuando el hijo está aburrido?
-¡Mamá estoy aburrido!
-¡Ponte a limpiar!
-¡No mentiras! era jugando, ¡ya se me pasó!







