Ni tanto…

Va a visitar a su amigo, cuando entra a la casa ve que está jugando ajedrez con su perro así que admirado dice:
-Oye, este perro es inteligentísimo, ¡juega al ajedrez!
Sin inmutarse el dueño del can contesta:
–¡No creas!, le he ganado 3 partidas de cinco!

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