Una vez un tomate se enamoró perdidamente de una cebolla. Su amor fue creciendo de tal manera que al poco tiempo se casaron, y como en todas las parejas, al poco tiempo tuvieron un hijo. Pero les nació «guiso»
El juramento
El juez al acusado:
—¿Jura decir la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad?
—No.
—¡uy! ¡Usted es el primero en decir la verdad!





