El abogado lee el testamento a los cuatro hijos que ha dejado el anciano ricachón:
—Procedemos a la lectura del testamento: Primer punto… «Hijos sean felices!»
-¿Eso es todo? ¿No me dejó nada?
—Segundo punto: Si alguno dice: “¿No me dejó nada?” a ése ¡no le den nada!
Anestesiado…
-¡Doctor, opino que me han debido poner un poco más de anestesia!
-¡Guarde silencio que está prohibido hablar con el cirujano durante la operación!






