El vecino al llegar a su casa se da cuenta que Benito, en la casa de al lado cava un hoyo de más o menos medio metro mientras no para de llorar. Esto le llama la atención así que le pregunta al niño:
-Benito, ¿Qué haces?
-Aquí, ¡enterrando a mi pececito dorado!
-Pero Benito, para enterrar a tu pececito dorado no necesitas hacer un hoyo tan grande. ¿Dónde está el pececito?
-¡Dentro de la barriga de su desgraciado gato!
¿Cómo hacen los gatos?
-¡Mami! ¿Los pollos maúllan?
-No hijo, los pollos no maúllan.
-Entonces, ¡el gato esta en el horno!







