Chistes de gatos

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Mimosos, mininos, ternura en cuatro patas; como los quieras llamar, aquí los vas a amar y los vas a odiar porque los chistes de gatos están buenísimos.

La película del gato

Un gato llamado «Tido» vivía en un cesto. Sucedió que un día el gato Tido se murió.
¿Cómo se llamó la película?
«El Cesto Sin Tido»

Tener un gato enterito con uniforme

El borracho entra a la casa, la esposa le pregunta:
-¿Cómo te fue donde el médico?
-Bien.
-¿Qué te dijo?
-Que tenía un gato enterito con uniforme.
-¿Un qué?
-¡Un gato enterito con uniforme!
La esposa se queda confundida así que mejor decide llamar al médico porque no le entiende a su borracho marido:
-Doctor, ¿Qué fue lo que usted le dijo a mi marido que tenía?
A lo que contesta el facultativo desde el otro lado de la línea:
-Señora, que tenía: ¡GASTRITIS COLERIFORME!

Hacer como los gatos

-Doctor, tengo un problema, ¡me duelen los riñones!
–¿Has miao?
–¡Miau!
-¡NO! ¡que si ha orinado piedras!

Morir por la gata

El enamorado gato le dice a la gata en selo:
-¡Por tí sería capaz de morir!
Ella pregunta:
-¿Ah si? ¿Y cuántas veces?

El entierro del pececito

El vecino al llegar a su casa se da cuenta que Benito, en la casa de al lado cava un hoyo de más o menos medio metro mientras no para de llorar. Esto le llama la atención así que le pregunta al niño:
-Benito, ¿Qué haces?
-Aquí, ¡enterrando a mi pececito dorado!
-Pero Benito, para enterrar a tu pececito dorado no necesitas hacer un hoyo tan grande. ¿Dónde está el pececito?
-¡Dentro de la barriga de su desgraciado gato!

¿Araña el gato?

Benito viene por la calle con su gato. La vecina, queriendo saber cuán peligroso era el animal le pregunta al niño:
-¿Araña?
A lo que el niño responde:
-Araña no vieja tonta… ¡gato!