-Una vez conocí a un hombre que vivía con el salario mínimo y tenía de mascota a un unicornio rosado.
-¡No seas mentiroso que nadie vive con el salario mínimo!
Un hijo muy maduro
—Te aseguro que mi hijo para tener 32 años es un hombre muy maduro, ¿verdad Carlitos?
—Mira mami, ¡con este frío parece que fumo!






