La mamá le pide a Benito ir a la carnicería a comprarle dos kilos de cochino para el almuerzo. El niño sale contento para la carnicería. El carnicero está ocupado terminando de moler una carne. Cuando acaba se da cuenta que Benito se está sacando los mocos así que le dice:
-¡Cochino!
El niño responde;
-Si. ¿Me da dos kilos?
Ni tanto…
Va a visitar a su amigo, cuando entra a la casa ve que está jugando ajedrez con su perro así que admirado dice:
-Oye, este perro es inteligentísimo, ¡juega al ajedrez!
Sin inmutarse el dueño del can contesta:
–¡No creas!, le he ganado 3 partidas de cinco!







