El abogado lee el testamento a los cuatro hijos que ha dejado el anciano ricachón:
—Procedemos a la lectura del testamento: Primer punto… «Hijos sean felices!»
-¿Eso es todo? ¿No me dejó nada?
—Segundo punto: Si alguno dice: “¿No me dejó nada?” a ése ¡no le den nada!
El porsche…
Con su finísimo automóvil Porsche llega el orondo jefe a la empresa. El celador de la puerta que gana el misero sueldo mínimo le dice:
-¡Uy jefe! ¡Qué carrazo se ha comprado!
-Gracias Bermúdez. ¡Y si usted trabaja duro este año el próximo que me compre va a ser mejor!






