-Mi papá ya no está trabajando.
-¿Empezaste a trabajar y le ayudas Celio?
–No. ¡Le empeñé la herramienta!
El cigarrillo…
-Pastor, puedo dejar el cigarrillo cuando yo lo desee.
-Bueno, entonces, ¡déjalo ya!
-¡Dije cuando yo quiera, no cuando usted me lo diga!






