Un grupo armado secuestran a un borracho creyéndolo un millonario. El borracho se niega a decir quien es (parece que ni eso recuerda) así que deciden meterle la cabeza a una caneca llena de agua y sacarlo cada tanto para torturarlo hasta que hable:
-Díganos, ¿Quién es usted?
-Díganme ustedes. Acaso, ¿No me están bautizando?
Un muerto no puede contestar
En el velorio, el borracho llora amargamente mientras no para de decir entre sollozos:
-¡Por qué te fuiste Luis! ¡Por qué te fuiste! ¡Ay Luis! ¡compadre! ¡Por qué te fuiste!
Otro borracho se le acerca y le dice:
-No te va a contestar!
-¿Por qué? ¿Porque está muerto?
-No. Porque este muerto es Pedro, ¡Luis está en la sala de al lado!





