Dos borrachos conversan en el bar:
-Cada vez que vengo mi mujer deja de hablarme una semana.
–Y ¿vienes muy seguido?
–¡Una vez a la semana!
No somos nada
La señora llora frente al ataúd del muerto y queriendo dar a entender la vida tan volátil del ser humano exclama..
-¡No somos nada!
El borracho de al lado le dice:
-¿Señora si no son nada a qué vino? ¡yo por lo menos soy vecino!





