Un borracho le cuenta al otro:
-El otro día caminaba por la calle cuando me encontré doscientos dólares. Como buen cristiano me pregunté: «¿Qué haría Jesús en mi ligar?»
-¿Y qué hiciste compadre?
-¡Los convertí en vino!
¿De dónde vendrá el señor?
El descarado borracho va entrando a su casa a la cuatro de la mañana. La mujer le pregunta:
-¿De dónde viene borracho degenerado?
A lo que el borracho el contesta:
-¡No me lo recuerde porque me devuelvo!






