-Una vez conocí a un hombre que vivía con el salario mínimo y tenía de mascota a un unicornio rosado.
-¡No seas mentiroso que nadie vive con el salario mínimo!
Vergüenza…
-Mamá, mamá mis amigos me molestan y dicen que tú te avergüenzas de mi.
-Ya te he dicho que en la calle no me digas mamá…






