Dos murciélagos, de aquellos que andan colgados de las patas noche y día conversan:
-¿Oye?¿cuál ha sido el peor día de tu vida?
–Pues, !el día en que me dio diarrea!
¿El tiempo hará olvidar?
Nuevamente el cobrador llega a la puerta de don Cachaqueano quien le ha “capoteado” una deuda hace rato:
-¡Don Cachaqueano, es que vengo por lo de la deudita aquella!
-¿La deudita aquella? ¡Ah! ¡Si! ¿Usted ha oído el refrán que dice que el tiempo es oro?
–Claro que si don Cachaqueano.
-Bueno, pues… ¡Que el tiempo le pague!





