Un hombre le cuenta una historia a un amigo:
-imagínate que una vez iba un hombre caminando por la calle cuando sintió un irresistible olor a caca. Creyó que muy seguramente se habría untado el zapato así que levantó una pierna y se miró y no tenía, levanto la otra pierna se miró y nada, entonces levantó la otra pierna y tampoco, entonces levantó otra pierna y nada…
-Espera, espera- Lo interrumpe el amigo- ¡No entiendo por qué levantó tantas piernas!
-¡Ah! ¡es que era el hombre araña!
Ganarse la vida
El posible suegro le pregunta a Pablo Remalas:
-¿Tú cómo te ganas la vida jovencito?
-¡Uy! ¿ganar dice? Yo, ¡como mucho la empato!






