En la gasolinera había una cola de autos larguísima, una señora desde la calle asoma la cabeza por la ventanilla de su auto y le pregunta al bombero de la estación:
-Señor, ¿Si alcanza la gasolina? ¡Es para ver si me pongo en la cola!
El hombre aterrado contesta:
-La gasolina si alcanza señora, ¡Pero le va terminar ardiendo la cola!
Suena el teléfono y…
-¿Aló? ¿Está Blanca?
-¡No mija! ¡Estoy morada del frío!





