Llega el autobús a la estación, el conductor lo detiene, abre la puerta de atrás y dice:
-Bueno, ¡Los que quedan que se apeen!
¡PPPLLDDRRRTT!
¿Araña el gato?
Benito viene por la calle con su gato. La vecina, queriendo saber cuán peligroso era el animal le pregunta al niño:
-¿Araña?
A lo que el niño responde:
-Araña no vieja tonta… ¡gato!






