Un hombre sale triste del hospital. Camina despacio y de pronto advierte la presencia de un ladrón que le dice:
-¡El dinero o la vida!
-¡Ah! ¿tú también eres doctor?
Desconfiados…
-Señor, disculpe, este es el grupo de desconfiados anónimos?
-Si señor.
-¿Está seguro?
-¡No sé! ¡Quizá!






