En la habitación en la luna de miel, la atribulada mujer le dice a su esposo:
-Amor, ¡Tírate un pedo!
-¿Y para qué?
-¡Es que quiero que se vaya ese olor a pecueca!
Mentiroso…
-Una vez conocí a un hombre que vivía con el salario mínimo y tenía de mascota a un unicornio rosado.
-¡No seas mentiroso que nadie vive con el salario mínimo!






