-Pablo, defínase en dos palabras.
-Estoy podrido en dinero.
-Esas son cuatro palabras.
-Quite “en dinero”.
Buscando un unicornio para la esposa
-Esposa mía, después de años de búsqueda, ¡aquí tienes el unicornio que me pediste!
-¡NO! ¡Ese no es del blanco que yo quería!






