El jefe le dice en tono de consolación al empleado:
-Sí, González, ya sé que el sueldo no le alcanza para casarse…, pero créame, ¡algún día me lo agradecerá!
Un hijo muy maduro
—Te aseguro que mi hijo para tener 32 años es un hombre muy maduro, ¿verdad Carlitos?
—Mira mami, ¡con este frío parece que fumo!






