No sabemos ni qué decir en un velorio. Un tío mío se tropezó con el cajón de la abuela y dijo: “¡Ay Dios! ¡Casi me mato yo también!”
¿Cómo está el marido?
La esposa muy preocupada le pregunta al forense:
-Doctor, doctor ¿cómo está mi esposo? ¿Puedo entrar a verlo?
-No. No le conviene entrar así resfriada, ¡hace demasiado frío en la morgue!






