El pediatra se frotó las manos y le dijo a su esposa muy entusiasmado:
-¡Dos sarampiones mas y terminamos con las cuotas del carro!
Deseo compartido
-¡Me quiero morir!
-¡Yo también suegra!
-¿Tú también te quieres morir?
-No. ¡Yo también quiero que te mueras!





