-Tanainas, ¿Me invitas a tu casa a ver el eclipse?
-Que pena amigo, ¡Pero yo no tengo eclipse!
Es por su bien
El jefe le dice en tono de consolación al empleado:
-Sí, González, ya sé que el sueldo no le alcanza para casarse…, pero créame, ¡algún día me lo agradecerá!





