Una mujer terca, voluntariosa, inaguantable le dice al mesero:
-¡Mesero! ¡Le dije que me trajera un café y lo que me trajo fue un té!
-No señora, pruébelo, yo le traje un café como usted me lo pidió.
-Bueno, ¡Entonces mejor tráigame un té!
Poco amor por favor
La señora, de esas enchapadas a la antigua que no cree en el desarrollo de la ciencia, le dice a su médico:
-Doctor, no quiero vacunar a mi niño, pero tampoco quiero que se enferme. ¿Qué me recomienda?
-¡Qué no se encariñe con el niño señora!





