La preocupada y muy enojada esposa le marca al teléfono a su alcohólico esposo:
-¿Dónde estás?
En tono alicorado el esposo le dice:
-Mi amor, ¡no he podido llegar porque estoy en un embotellamiento!
-¿Y a qué horas crees que vas a llegar?
-¡Cuando se acaben las botellas!
Yo no. Mi mamá si…
La muchacha poco agraciada físicamente le escribía una carta a Santa Claus:
-«Querido Santa, sé que me he portado mal todo este año, así que no pediré nada para mi. ¡Me lo merezco! Pero mi madre ha sido una fiel cumplidora de sus deberes y muy obediente. Así que anda, concédele un yerno bien guapo, adinerado, juicioso, fiel y deportivo, ¡Porque ella sí lo merece!





