Celio entra caminando muy despacio a la librería. Al llegar frente al dependiente pregunta:
-Señor, hágame un favor, ¿tiene libros contra la pereza?
-Si señor, al fondo del pasillo.
-¡Ay! ¿no tiene unos más cerquita?
El campanita
-Tanainas, ¿a usted por qué le dicen campanita?
-¡Ay! Tú tan ton tin!





