-¡Mamá en la escuela me dicen gorda!
-¡Pobresilla!
-Gracias mami, ¿verdad que no estoy gorda?
-«!Pobre-silla» en la que estás sentada la vas a romper!
Como si fueran platos
La empleada del servicio le dice a su patrona:
-¡Señora esta panela no parte!
-Merceditas, ¡haga de cuenta que es un plato y verá que si puede!






