La señora, de esas enchapadas a la antigua que no cree en el desarrollo de la ciencia, le dice a su médico:
-Doctor, no quiero vacunar a mi niño, pero tampoco quiero que se enferme. ¿Qué me recomienda?
-¡Qué no se encariñe con el niño señora!
Se presentó Aladín
-Hola, soy Aladin, ¡vengo buscando a la vagabunda de su hija!|
-¿A la que?
-¡Aladin!





