La señora, de esas enchapadas a la antigua que no cree en el desarrollo de la ciencia, le dice a su médico:
-Doctor, no quiero vacunar a mi niño, pero tampoco quiero que se enferme. ¿Qué me recomienda?
-¡Qué no se encariñe con el niño señora!
El negocio…
-Mamá vendí al perrito en 10 mil dólares.
-¿Y quién te lo compró tan caro?
-Rumualdo. ¡Me dio un sapo de 6 mil y una araña de 4 mil!






