-¿Este es el club de los engreídos?
-Si señor, ¿Viene a apuntarse?
-No creo que este “clubsecillo” esté a mi altura y dignidad.
Sordo?
Se encuentra con su amigo y queriendo enterarse de la verdad le pregunta:
– Oye, ¿Es verdad que estás sordo?
– Un poquito, ¡pero ya me estoy poniendo a dieta!





