Benito y su mamá están en el restaurante. La madre del niño increpa al mesero:
-Oigame señor, ¡usted me trajo la comida pero aún no me ha traído los cubiertos!¿con qué quiere que coma?
-Señora disculpe, recuerdo muy bien que hace unos instantes le traje los cubiertos. Eran muy finos, inclusive, ¡eran de plata!
-¿Que insinúa? ¿qué me los robé? ¡Ah de saber usted que en nuestra casa tenemos cubiertos!
Benito también aclarando le dice al mesero:
-¡Si señor! ¡y hasta de restaurantes más finos!
¿Cómo me llamo yo?
Adán está poniéndole nombre a los animales así como se lo ordenó Dios. Al llegar al animal orejudo le dice:
-Tú te llamarás burro.
-¿Cómo?
-¡Burro!
-¿Cómo?
-¡Burro!
Adán continúa poniéndole nombre a los animales del Edén. A las dos horas cuando regresa el animal le pregunta nuevamente:
-Disculpe don Adan, ¿cómo fue que m dijo que yo me llamaba?
-¡Burro!
-¿Cómo?
-¡BURRO!… ¡IDIOTA!
-Ay don Adán, no me lo aprendí solo, ¡mucho menos ahora que le puso apellido!








