Cansado de las continuas quejas de su esposa por los ronquidos decidió poner una grabadora a escondidas para confirmar si era cierto lo que su atribulada mujer le contaba: que sus ronquidos eran demasiado fuertes. Puso la grabadora en la mesa de noche sin que su esposa se diera cuenta y al día siguiente al despertar lo primero que hizo fue escuchar la grabación y efectivamente, oyó los enormes decibeles de su ronquido… y también la voz casi silenciosa de su esposa que le decía a alguien: «¡Siga, siga que está dormido!»
Cómo olvidar las deudas
Le cobra a quien le debe dinero y hace tiempo no le paga y se le escabulle:
-Que hubo de los cinco mil, ¿O es que ya se le olvidó?
–No, ¡Déme un tiempito!
–¿Para pagarme?
–No, ¡Para olvidarlo!








