-Hola, soy Aladin, ¡vengo buscando a la vagabunda de su hija!|
-¿A la que?
-¡Aladin!
Oiga bien a su médico
El médico regaña al hombre:
—Pero ¿Qué le ha hecho a su suegra?
-Lo que usted me dijo doctor: Dardos tranquilizantes.
—¡NO! Yo le dije: “dar dos tranquilizantes” ¡separado!






