La profesora veía a Benito cada vez más flaco y sin ánimo de estudiar así que un día decidió preguntarle:
-Benito, ¿Qué comen en tu casa?
-Carne de langosta profesora.
-No entiendo Benito, se supone la carne de langosta alimenta, y tú, cada vez me llegas más flaco y demacrado.
-No me entiende profesora, comemos carne de «la-angosta» ¡porque si fuera de la gruesa no alcanzaría para todos!
Cuando se viene una idea
Dijo el esposo:
-¡Qué raro! Se me fue la idea.
Comentó la esposa:
-Lo raro no es que se te haya ido, ¡lo raro es que te haya venido!






