La esposa le dice muy enojada a su marido:
-¡Anoche en sueños llamabas a una tal Celina!
El hombre turbado no haya que responder. Se siente descubierto así que con rapidez mental le dice a su esposa:
-ehhh… ¡esa es una yegua del hipódromo a la que le aposté un dinero!
La mujer acepta la explicación y se tranquiliza. El marido sale a trabajar y al regresar en la noche su mujer está montada en cólera. Al verla tan enojada el marido le pregunta qué pasa:
-¡Pues que la “yegua” del hipódromo no ha parado de llamar por teléfono todo el día preguntando por usted!
Para descubrir si roncas
Cansado de las continuas quejas de su esposa por los ronquidos decidió poner una grabadora a escondidas para confirmar si era cierto lo que su atribulada mujer le contaba: que sus ronquidos eran demasiado fuertes. Puso la grabadora en la mesa de noche sin que su esposa se diera cuenta y al día siguiente al despertar lo primero que hizo fue escuchar la grabación y efectivamente, oyó los enormes decibeles de su ronquido… y también la voz casi silenciosa de su esposa que le decía a alguien: «¡Siga, siga que está dormido!»






