Se va a suicidar Pablo Remalas. Se va a lanzar de un puente sobre un río. Tiene una roca amarrada al cuello. Justo antes de lanzarse ve a un pobre hombre al que le faltan los dos brazos que viene entrando al puente bailando mientras camina. Pablo recapacita. Piensa para si: “Yo, lleno de vida, con mis dos brazos y me quiero quitar la vida y miren a ese hombre que viene allí, sin brazos y bailando de alegría.
Se suelta la roca del cuello, detiene al “bailarín” y le dice:
-Oiga, ¡Usted ha sido un ejemplo para mi! Yo me quería quitar la vida pero al verlo a usted, que no tiene brazos y aún así baila de alegría he decidido seguir viviendo.
El hombre entonces le responde a Pablo:
-No señor, yo no estoy bailando de alegría. ¡Es una desgraciada pulga que me está picando entre las nalgas y no encuentro como rascarme!
¿Las deudas te quitan el sueño?
No paraba de dar vueltas en la cama aquel hombre. A las cuatro de la mañana su esposa no aguanta más y le pregunta enojada:
-¿Qué te pasa? ¡No puedo dormir sintiéndote dar vueltas en la cama toda la noche!
-Es que le debo medio millón de pesos al vecino, ¡mañana se los tengo que pagar y no sé como!
La mujer, sin pensarlo dos veces, se para, va hasta la ventana, la abre y grita a hacia la casa de al lado:
-¡Oiga vecino! ¡Sepa que mi esposo no tiene con qué pagarle el medio millón de pesos que le debe!
Se dirige nuevamente a la cama y le dice a su esposo:
-¡Ahora sí! ¡duérmete! ¡que ahora el que no podrá dormir es él!








