-Podemos distinguir a la reina por su abultado abdomen.
-¡Fernando! ¡deja de darle con el palo a mi madre en la barriga!
-Las obreras la defienden.
Posesa…
-Mamá, ¿Tu también crees que estoy poseída?
-¡O dejas de darle vueltas a la cabeza o mañana no te dejo vomitar al cura!






