En la librería el cliente le pregunta a quien atiende:
-Señor ¿Dónde puedo encontrar libros sobre el mal gusto?
-No. Lo siento. ¡En gustos no hay nada escrito!
La abuela…
— La abuela sufrió un infarto. Le revisaron el corazón.
-¿Latía?
— ¡La tía no, idiota! ¡La abuela!






