Que una vez entró un calvo a una peluquería y dijo:
-¡Uy! ¡Perdón!
Si te llamaras «Francia»
Estaba pensando en lo difícil que debe ser llamarte Francia y no poder ponerte ni un vestido sin que te empiecen a decir: «¡uy! ¡pero qué elegaaancia la de Fraaanciaaaa!»





