Pablo Remalas se encuentra con el genio del lámpara quien generosamente le dice:
-¡Te concederé cinco deseos!
Pablo admirado le dice:
-¡Uy! ¿pero acaso usted concede solo tres deseos?
El genio contesta en tono de lástima:
-Si, ¡pero es que yo a usted lo veo muy “lleva’o!
El bailarín…
Se va a suicidar Pablo Remalas. Se va a lanzar de un puente sobre un río. Tiene una roca amarrada al cuello. Justo antes de lanzarse ve a un pobre hombre al que le faltan los dos brazos que viene entrando al puente bailando mientras camina. Pablo recapacita. Piensa para si: “Yo, lleno de vida, con mis dos brazos y me quiero quitar la vida y miren a ese hombre que viene allí, sin brazos y bailando de alegría.
Se suelta la roca del cuello, detiene al “bailarín” y le dice:
-Oiga, ¡Usted ha sido un ejemplo para mi! Yo me quería quitar la vida pero al verlo a usted, que no tiene brazos y aún así baila de alegría he decidido seguir viviendo.
El hombre entonces le responde a Pablo:
-No señor, yo no estoy bailando de alegría. ¡Es una desgraciada pulga que me está picando entre las nalgas y no encuentro como rascarme!







