El cliente se sentó en la mesa del restaurante y ordenó un bistec a caballo. El mesero le pregunta:
-¿Y la ensalada?
-¿Ensalada? No. Yo no quiero ensalada, tráigame el bistec.
-¡Lo siento señor pero tiene que comer ensalada!
-¡Pero es que no me gusta la ensalada, la verdura nunca ha sido mi preferida!
-Pues, si no hay ensalada… ¡no hay bistec!
El cliente al ver la intransigencia del mesero, como tiene tanta hambre y no desea ir a buscar otro restaurante le acepta que traiga primero la ensalada.
Pasaron más o menos quince minutos. El cliente está mas hambriento y ya malhumorado, así que llama al mesero.
-Mesero.. ¿Por qué se demora tanto? ¿Mi ensalada?
-¡Qué pena señor pero fue que se nos acabó la ensalada!
Los microbios del billete
El pobre Pablo Remalas recibe su primer y muy precario sueldo luego de varios meses sin trabajo. El jefe le da unos billetes viejos y arrugados así que al ofrecerle disculpas también le dice:
-Y luego de usar esos billetes recuerde lavarse las manos Pablo, pues deben estar llenos de microbios.
A lo que Pablo responde:
-No creo jefe. ¡Ni si quiera los microbios vivirían de mi sueldo!







