Van a ahorcar al sentenciado a pena de muerte. El verdugo le ofrece amablemente un cigarrillo. El sentenciado le dice:
-No gracias. ¡Estoy tratando de dejarlo!
Antes de una liberación averigüe
Pastor, yo creía que estaba endemoniada, le hicimos tres exorcismos con curas, dos liberaciones con pastores, hasta que me di cuenta que era santandereana!





