Goyo y su esposa caminan por la calle de Barranquilla. En la oscuridad de la calle les sale un asaltante que le pone un cuchillo a la mujer en el cuello mientras le dice:
-Dame la cartera o la degollo!
La señora dice entonces:
-¡Goyo! ¡Dale la cartera al señor!
Yo no. Mi mamá si…
La muchacha poco agraciada físicamente le escribía una carta a Santa Claus:
-«Querido Santa, sé que me he portado mal todo este año, así que no pediré nada para mi. ¡Me lo merezco! Pero mi madre ha sido una fiel cumplidora de sus deberes y muy obediente. Así que anda, concédele un yerno bien guapo, adinerado, juicioso, fiel y deportivo, ¡Porque ella sí lo merece!





